Calle Juligroc s/n. Castellón. Tel.: 964 283037

Uno de los almuerzos más variados que hemos visto durante estos años. El local es muy básico en cuanto a decoración, le faltaría un toque más acogedor, pero el restaurante funciona porque su comida funciona. El precio del almuerzo especial es de 7 €, y lleva un plato grande con hasta tres variedades de tapas o brasa, o un bocadillo especial, ajoaceite (a nosotros no nos tocó, pero nos pusieron unos frutos secos variados), olivas, vino y gaseosa o cerveza y café o carajillo. Las aceitunas eran caseras partidas, de las ligeramente amargas, muy buenas, como las negras aragonesas que también estaban muy bien. El pan, bueno y de panadería. La cerveza Amstel, muy fría. A finales de diciembre, debido a la climatología, todavía pudimos tomar robellones guisados, que además estaban bien.

La Tortilla de patata la pedimos porque tenia muy buena pinta y no fallamos, mucho huevo, ligeramente falto de cuajar, para que sepa a huevo, la patata fina y bien frita, una maravilla de tortilla de patata, la mejor de este año. Las habas no estaban mal a pesar de que todavía no es temporada, hay marcas que salen muy bien y estas lo están, porque no son duras, sino tirando a blandas, nada harinosas y sabrosas. El bacalao estaba bien y el conejo no estaba mal, aunque un poco seco. Además se puede encontrar, entre otras cosas, guisos de callos, conejo, alitas de pollo, anguila, oreja, chirlas, mejillones, ahumados, revuelto de setas y algunas cosas que pueden estar buenas, pero si se hacen al momento y no se recalientan, como los boquerones, calamares o chipirones fritos. Pero, creo que lo hemos dicho otras veces, la mentalidad de esta tierra hace que la gente tenga prisa y prefiera ver los fritos hechos que esperar a que se los hagan, por lo menos cuando tiene muy poco tiempo para almorzar. El resultado fue muy positivo.