Ayer estuve en Valencia con mi hija Marta, llegamos a la hora de almorzar. Aparcamos en el parking de la estación, al lado está el barrio Chino. Pasamos por delante de un bar con una pinta clara de ser del siglo pasado, con solera, por donde sus padres han recogido miles de historias, de vidas, de sensaciones, y algo me dijo (y así se lo dije a mi hija) que debíamos entrar.

El almuerzo estuvo muy bien, muy sencillo, pero muy rico. La tortilla de patata tenía mucho huevo, y la patata estaba bien hecha, sin excesos de aceite, sabrosa. La morcilla, que es algo básico si es buena, lo era, bien hecha, crujiente por fuera y cocinada por dentro, pero lo importante era el producto donde no dominaba la grasa, ni las especias.

Unos pimientos verdes fritos acompañaban una buena San Miguel bien fría, y un pan que no estaba mal. Mientras comíamos, nos enteramos de que mañana, es decir hoy, era su último día en este local, después de que su familia lo regentara desde hace 46 años, allá por 1971. El bar se cierra y el negocio también, el año que viene ya será historia. Pero la historia es que cuando nos íbamos, después de pagar nuestro almuerzo, 6 €, le dijimos que nosotros éramos de Castellón y que solo sacamos bares de Castellón en nuestra Web y Facebook, pero siendo una cosa especial, nos parecía interesante sacarlo. Él nos dijo que su hija vivía en Moncofar. Él tenía, de toda la vida, casa en Moncofar, que conocía a mi amigo de piscina, Manolo, de 91 años (92 en abril) y extaxista.

Cuando le dijimos que vivimos en Nules, resultó que su hija estaba emparentada  con Alberto Casinos, a quien también conocemos y que se dedica a la carpintería de aluminio y, además, lo hace muy bien. Todo un cúmulo de casualidades, y todo por un presentimiento de entrar en aquel lugar.

Felicidades a Manolo Arona y a su mujer, Merche, por todos estos años en la hostelería, por hacerlo bien hasta el último día y porque después de tantos años, les sabe mal marcharse de esta profesión que tanto aman y que  la llevarán siempre consigo. Felicidades y Feliz Año a vosotros y a todo el mundo. La vida es así de simple y de bella.