Hay que aceptar las cosas como vienen, y las circunstancias me han llevado hasta León donde he podido pasar unos días e incluso volver y disfrutar de su gastronomía y su forma de vivirla.

León es un lugar donde en invierno el frío aprieta, aunque sea seco es más sano que el frío húmedo de nuestras costas mediterráneas.

La cultura del vino está aquí muy arraigada y ligada a la comida, al mundo de las tapas. A la gente de León, a pesar del frío, le gusta relacionarse y salir a la calle y, como hace mucho frío, nada mejor que meterse en un bar y tomarse un buen vino o una cerveza, y siempre lo acompañan con una tapa y normalmente a elegir entre varias.

La cerveza está por el euro y medio y el vino algo más, depende de la calidad, pero siempre hay varias opciones por copas en todos los locales. Además de la tapa, que es de regalo, siempre se pueden pedir raciones.

Otra de las cosas que nos ha llamado la atención de nuestra vista por tierras leonesas ha sido la calidad de los productos y el trato de los empleados de los bares y restaurantes. Aquí la gente es muy agradecida y te trata con mucho cariño, se nota que quieren que estés a gusto y que vuelvas, saben que eso ayuda a pagar sus nóminas a finales de mes.

Ademas, León es una tierra de buenos panes y buenos dulces. Encontramos una pastelería panadería con unas 1o tiendas por todo León que nos gustó mucho Pastelería panadería Panochas. Nos gustó mucho una palmera de chocolate, pocas veces hemos encontrado una calidad como esta, salvo en la Pastelería Iranzo de Requena. Además, tienen una gran variedad de dulces y unos panes variados, y de mucha calidad, como se hacían antes, contundentes.

Por desgracia, en nuestra provincia esto es difícil de ver, aunque hay muchos lugares como estos, muy buenos y que merecen la pena, hay muchos de esos que te tira para atrás el quedarte, porque te sientes como un extraño. A veces tardan en atenderte o te atienden como si te hicieran un favor y, encima, las tapas no están nada apetecibles. Te cobran, en la mayoría de sitios, hasta los cacahuetes y es rarísimo que te regalen algo con el vino o la cerveza.

Pasamos muchos días comiendo en un local que se llama Restaurante El Pájaro y en el que rápidamente nos sentimos como en casa, un trato increíble, buena comida y las raciones salvajes, casi comían dos. Vamos, que con uno de los dos platos ya comías. Tenía la carta hasta en inglés, y era muy divertida; un día en el menú en inglés, había niño al horno. Hasta esto se tomaban con gracia los empleados.

El Menú valía 10 € con enseñadas varias, platos de cuchara caseros y platos variados de carnes y algún pescado. El fin de semana, que era más espectacular todavía, solo costaba 15 €. Este último incluía arroz con marisco, ensalada con gambas y salmón ahumado, ternasco o un bacalao, muy bueno, en textura y punto de sal y muchas otras cosas. Además, las cervezas a 1,5 € con tapas entre las que solían tener alitas de pollo, sepia, pimientos de padrón, entre otros productos.

La última foto es de una opción de desayuno, que consistía en medio bocadillo y un zumo de naranja natural, algo que a veces cuesta ver en Castellón, tierra de naranjas. Para aprender. Deberíamos obligar a que en bares y hoteles hubiera zumos de naranjas naturales.

En otro local de al lado del Pájaro, el Restaurante del Hostal Riaño, nos tomamos un plato de navajas espectaculares, y eso sin tener mar, pero sabiendo que las gallegas son las mejores, y ahí estaban por 12 € un plato como el de la foto, impresionante su relación calidad precio.

Dimos una vuelta por los dos barrios típicos de tapas de León, el Romántico y el Húmedo. En el Romántico pasamos por alguno de los clásicos como el Restaurante Ezequiel, un vino con un bollo preñar pequeño y embutido; o el Camarote Madrid, con otro vino y un poco de salmorejo, y nos tomamos un buen vino, porque aquí, en cualquier bar, encuentras buenos vinos y buenos vinos de la zona y de otras también, y los sirven a su temperatura, no a la del ambiente. Con tapa incluida, el precio de las copas más económicos está entre 1,50 € y 2,90 €.

Un lunes de una tarde noche de un día cualquiera de octubre encontramos el centro lleno de gente, algo impensable en nuestro querido Castellón. Supongo que cuando todo acompaña es más fácil que la gente se deje querer. Para recibir. hay que dar, y aquí, en León, se da cariño y calidad.

En el Restaurante Cervantes además de una cerveza con una tapa, un cono de foie —y era foie, no como en otros sitios que te dicen que es foie y es paté— y otro un bocadillo pequeño de chorizo por 1,7 € cada uno. Nada que ver con lo que vemos en nuestra tierra. Ya rematamos la noche con media ración de revueltos de boletos por 8 €, que más bien parecía una ración, con un pan extraordinario, como los de antes, acompañado de un buen aceite.

Nos adentramos en el barrio Húmedo, pero esta vez, en vez de tapas, buscamos algo más serio en un local muy acogedor y donde comimos muy bien, Restaurante la Mary. Pero pasamos por muchos locales, porque ese barrio está lleno de bares y todo un local con mucha tradición como es la Bicha, que hace más de 25 años ya publicamos sobre este local en un especial de tapas por España y que recordábamos con mucho cariño. La Bicha era un local especial, un dueño con toda la barra para él solo, muy eficiente, con mucha memoria, una buena morcilla y un carácter algo “rancio”.

Nuestra cena en la Mary no fue muy pesada, elegimos unas croquetas de tres variedades, chipirones en su tinta, cocido y jamón, muy bien presentadas, caseras, intensas de sabor y crujientes. Son suaves, salvo la de pollo que es más intensa. Da la impresión que la bechamel la preparan con caldos en vez de con leche. <La de jamón se nota el uso de jamones ibéricos o de cebo, por su potencia. Estaban muy bien, pero yo haría 3 de carnes o carnes y verduras y en otras ocasiones tres del mundo del mar. Pero solo es una opinión. Seguimos con una ensalada de mozzarella negra, con vinagreta de aceitunas negras, algo ligero, pero no por ello disfrutamos con el plato. Lo mejor llegó al final con el postre y con una manzana en tres texturas, maravilloso. mucho sabor. Las bechameles las hacen con eso caldos. El resultado bastante bueno. Yo haría tres de carne y en otro plato distinto tres tipos de pescado

El último local que hemos visitado en León ha sido el Restaurante Casa Divi, un local de cocina casera y buen producto. Nosotros empezamos con una ensalada, con buen precio, buena materia prima y un buen resultado final. Seguimos con unas zamburiñas a la plancha con vinagreta de ajo, no muy hechas y sabrosas y unas mollejas de ternera fritas, muy tiernas, y ambas raciones, más que generosas. Acabamos con un brownie y un helado de vainilla que estaban para comérselos, nunca mejor dicho. Tomas una copa de Mencía y un refresco. Comimos por 49,50 € entre dos personas.

 

RESTAURANTE EZEQUIEL: Calle Ancha 20.

CAMAROTE MADRID: Calle Cervantes, 8. B

VERMUTERÍA CERVANTES: Calle Cervantes, 10.

RESTAURANTE EL PÁJARO: Av. San Ignacio de Loyola, 80.

HOSTAL RIAÑO: Av. San Ignacio de Loyola, 76.

RESTAURANTE LA MARY: Plaza Don Gutierrez, 5.

RESTAURANTE CASA DIVI: Calle Brianda de Olivera, 20.

PANADERÍA PASTELERÍA PANOCHAS: Obrador en Calle Alfonso VI, 10.