Antes de entrar en materia, decir que las imágenes que aparecen en este artículo son de locales en los que sus baños son ejemplos de limpieza y originalidad. Como imagen destacada aparecen los baños curiosos de un local que estaba de moda a principios de los años 90 en Valencia y que visitamos en un reportaje sobre la noche, el local se llamaba Fox Congo. No sabemos si todavía existe, pero en la imagen queda constancia de la originalidad de sus baños.

Ha pasado mucho desde que Manolo Summers rodara en 1982 esa película que dejó claro lo que los españoles somos capaces de aguantar: Todo el mundo es bueno. Nosotros llevamos muchos años recorriendo bares, restaurantes y hoteles de nuestra querida España y parte del extranjero. En estos años hemos visto muchos baños y queremos contar nuestra experiencia que demuestra, una vez más, que la gente traga, aguanta lo que le echen y que, si Sanidad metiera mano, cerraría muchos establecimientos de nuestra piel de toro y, por supuesto, de nuestra provincia. Eso no quiere decir que no haya muchos, muchísimos locales ejemplares y muy dignos que hacen muy bien las cosas y tienen cuartos de baños preciosos y muy limpios.

Es muy normal ver la poca educación que muchos clientes tienen con los baños, y es muy frecuente ver papeles por todo el suelo, baños embozados, líquidos corporales por fuera de su lugar de depósito, lavabos blancos con un color dudoso, paredes salpicadas… No exagero nada, aunque muchas veces no sabes si la gente es marrana porque sí, o porque el baño de por sí da asco y la gente no hace más que confirmarlo.

Algo que es bastante habitual es no tener jabón para lavarse, como si el agua fuera suficiente, eso cuando el grifo funciona bien. Si consigues lavarte, aunque sea solo con agua, es cuando todo se complica si no hay con qué secarte. Lo normal e higiénico son las toallas de papel o los seca manos de aire que, muchas veces, hay de los dos, pero o están vacíos o no funcionan. Nos hemos encontrado locales en los que no hay nada con qué secarse las manos. A uno solo le queda o usar los pantalones o ver si hay papel higiénico para secarse y, muchas veces, también brilla por su ausencia. Con lo cual, si descartamos los pantalones porque luego nos miran mal y piensan que tenemos incontinencia, solo nos queda salir con las manos chorreando y pedir o buscar una servilleta. El lugar donde uno se encierra solo, bueno, las mujeres lo hacen en pareja, tiene mucho de qué hablar, hay inodoros sin cadenas o hay que hacer un curso para saber cómo hacer desaparecer lo que acabamos de depositar. En la mayoría no funciona bien la tapa de la taza, o en algunos casos ni tiene. Algunas veces es una odisea pretender sentarte en la taza de un sanitario en el que se mueve la tapa, está sucia, no hay papel, tienes que utilizar el ingenio si te da tiempo para prevenir algo para limpiarte, la luz se apaga de vez en cuando o, a veces, no funciona, y si cierras la puerta, no te ves y, en muchas ocasiones, tienes que estar con la mano en la puerta por si alguien abre porque el pestillo está roto. Toda una odisea de cómo cagar sin perder la dignidad.

7 JULIO Baños femeninos2

Baños del Asador 7 De Julio de Castellón, un ejemplo de limpieza y detalles.

A Miki, un buen amigo japonés, le entró un apretón y entró directamente en el escusado, fue una larga deliberación con mucha evacuación y, a la hora de limpiarse, nada de nada. Solo había una solución ante tal desastre, usar la camiseta, menos mal que era verano, imagínese la situación con un jersey que, además de rascar, es más abultado que una camisola veraniega. Limpieza realizada y camiseta al agujero. Evidentemente, mi amigo no previó la posibilidad de que al tirar la cadena, el inodoro podía devolverle la jugada, y así fue. De allí solo salía, como Miki decía: «Todo mierda, sorramente mierda», y la camiseta, claro. Todo un espectáculo para no olvidar y salir corriendo. Seguro que al primero en entrar no le gustaría la situación y mucho menos si también tenía un apretón. No hace mucho entré en un bar buscando el baño y me sorprendió que, para poder entrar en el baño, una familia se tuvo que levantar de la mesa para que yo pudiera pasar. Lo que me encontré dentro fue más de lo mismo, sin papel, sin jabón, suciedad, gente que se mea fuera del tiesto…. En Almería, estuvimos en un local donde, al entrar en el baño, nos sorprendió su limpieza. La sorpresa vino cuando al orinar, en el fondo de la taza había una señora vestida y bien parecida. Cuando iniciábamos la faena, la señora fue perdiendo la compostura y su ropa desaparecía, cuanto mas atinabas, más rato permanecía la señora como vino al mundo. Cuando salimos del baño, su dueño, noruego por más señas, nos indicó que era la única manera de que los españoles mearan dentro del baño. A veces, la solución es tan simple como las personas. De todas maneras, un poco más de educación y respeto, tanto por parte de clientes como de algunos hosteleros, vendría bien para que todo mejorara, nuestros baños fueran más dignos y nosotros no perdiéramos la dignidad.

GIRASOL DE MORAIRA Baños masculinos, detallesBaños de hombre del Restaurante Girasol de Moraría cuando tenía 2 estrellas Michelin y lo dirigía Joaquín Koerper

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Baños de Candem en Londres.