Los jóvenes viven los viajes de otra manera y buscan una gastronomía básica, eficiente, casera, autóctona y a buen precio, y estoy seguro de que muchas personas que viajen a Italia y no son tan jóvenes, tendrán esa misma perspectiva básica. En este caso, Inés y Robert han viajado hasta Roma y Florencia y nos dan su perspectiva de esos lugares que, de alguna manera, les han reconfortado gastronómicamente en su viaje.

Texto y fotos: Inés Aguilar Sos

Grazia & Graziella (ROMA)

Situado en el barrio de Trastévere en Roma, fuimos a cenar recomendados por una guía de un Free Tour. Al llegar no tuvimos apenas que esperar, aun así, nos ofrecieron un vasito de vino caliente en la entrada. Nos sentaron en una de las mesas de la terraza, tenían calefactores, así que, a pesar de ser enero, estuvimos cómodos. El personal era muy amable, la terraza llena de lucecitas y las velas en las mesas hacían el ambiente acogedor y romántico.

Pedimos penne con tomate y bacon crujiente, y pizza con patata y salchichas. La pasta, al dente, estaba buenísima, la carne especiada y un poco de queso y pimienta por encima. La pizza, era un poco tosca por la patata y la ausencia de salsa de tomate en la base, aun así, también estaba muy buena y la masa casera.

El precio en relación a la calidad, y la localización, está muy bien. De lo más barato que encontramos en Roma para ser un restaurante.

Bar S. Calisto (ROMA)

Estábamos buscando algún lugar donde tomar un café la mañana de nuestro último día en Roma, dando vueltas por el barrio de Trastévere, evitando los lugares en los que tomar un café o infusión nos costase 5 €. De repente, llegamos a una pequeña plaza donde había una terraza llena de gente, nos acercamos. Era el primer local en el que pudimos leer al fin la palabra bar. Al entrar era como estar en cualquier bar típico de España y al ver los precios entendimos la cantidad de gente que llenaba el lugar. Tenían café por 0,90 €, helados por 1 € (el cual no probamos, pero, al parecer, lo hacen casero). Nos tomamos un café con leche y una manzanilla por 2,20 €. A parte del bajo precio para ser Roma, la calidad estaba muy bien y el ambiente era genial. Un grupo de señores mayores estaban en una mesa jugando a cartas, había gente leyendo, un señor sentado a nuestro lado con una cerveza y tomando el solecito con los ojos cerrados. A pesar de la cantidad de gente y la cercanía de las mesas entre sí, se estaba genial y el ambiente era fantástico.

Gelateria del Viale (ROMA)

Era nuestro último día en Italia, estábamos dando una vuelta para ver el barrio de Trastévere de día. Buscamos en internet alguna recomendación de heladería cercana y vimos que Gelateria del Viale tenía la mayor puntuación.

Los helados son muy cremosos y riquísimos. Nos sorprendió el color del helado de pistacho, no se diferenciaba del de nocciola (avellanas) y el chico nos dijo que era porque no llevaba ningún tipo de colorante para hacerlo verde, así que, además de ricos también son caseros y naturales.

El lugar es pequeño y acogedor, el personal muy amable y el precio muy asequible, nos llenaron a más no poder el cucurucho por 4 €. Había tarrinas más pequeñas que eran más baratas también, pero fue de las más asequibles que encontramos en Roma.

I Maledetti Toscani (FLORENCIA)

Nuestro viaje por Italia nos llevó a Florencia donde, nada más llegar, como de costumbre y para iniciarnos bien en la ciudad, decidimos hacer un Free Tour. El guía nos recomendó un sitio para tomar el típico Lampredotto, que para quien no lo sepa es un bocadillo de tripas de vaca. La receta puede cambiar un poco, depende de quien la prepare, pero se trata de una tradición que se remonta al siglo XV cuando la gente pobre compraba los desechos de las vacas que vendían los carniceros. A nosotros nos lo sirvieron con salsa verde y algo de picante.

El local era pequeñito y salimos a buscar algún banco donde sentarnos a comer. Un hombre de los que trabajaba allí nos dijo que entrásemos, tenían un pequeño espacio con un banco para comer allí.

El Lampredotto estaba buenísimo, la textura de las tripas era muy tierna y la salsa le daba un toque picante y especiado perfecto. Es un sitio muy recomendable, además de por la calidad del producto por el precio muy asequible.

  

Vivoli (FLORENCIA)

Nos recomendaron el sitio y la verdad es que sí que estaban muy buenos los helados, aunque eran un poco más caros que algún otro sitio que pudimos encontrar en Florencia (también mucho más barato que otros muchos) e igual de buenos. Tenían un cartel en el que ponía que trabajan con producto natural, sin colorantes ni conservantes. Recomiendo muchísimo el helado de tiramisú, estaba increible, la base sabía a mascarpone, y no a nata como en otros sitios, tenía trozos de bizcocho y café en polvo por todo el helado.

Gustapizza (FLORENCIA)

Uno de los lugares más baratos de Florencia, los precios de las pizzas iban desde 5 € a 8 €. Fue uno de los sitios que nos recomendó el recepcionista del hostal nada más llegar. El sitio estaba lleno. Era curioso que el cristal que cubría las mesas estaba llena de los papelitos que te daban con el pedido en los que la gente había escrito sus nombres.

La pizza estaba realmente buena y eran raciones grandes, nos sobró para el día siguiente. Era como un local de comida rápida pero con buena calidad.