C/ Cuesta Cárcel, Morela, Castellón. Tel.: 964 160071

 

Aunque Morella esté más allá, por no decir otra cosa, a ver si alguna vez empiezan a arreglar esa carretera y hacen como en el Matarraña de Teruel y quitan todas las curvas, hay mucho que merece la pena de esa población tan hermosa. Solo con llegar y ver esa hermosa estampa de una ciudad amurallada, ya vale la pena. Recorrer sus estrechas calles, disfrutar de sus rincones, de sus casas, su castillo, de su aire puro, comprar algunos de sus dulces más conocidos como los flaons de requesón, para los más puristas,  o calabaza o lo que sea, porque ahora los hacen de muchos sabores y mucho más.

Visitar algunas de las cocinas tradicionales, que hay muchas y buenas, aunque nosotros siempre nos hemos quedado con la de mi buen amigo Roque, que es una de las personas que mejor ha vendido Morella. Probar platos de los de toda la vida, como la sopa Morellana, las croquetas, el cordero, los platos de trufa o la maravillosa cuajada. Desde hace unos años, hay un cocinero que también está haciendo patria de esta población y que ha conseguido que cuando se habla de alta cocina, también se hable de Morella. Avelino es de Coratxar, pero se casó con la morellana Jovita y ahora hace patria de la tierra de su mujer.

El restaurante Daluan, con Avelino y Jovita, uno dirigiendo la cocina y la otra en la sala, y, curiosamente, ahora también sus hijos están uno en la cocina, estudiante de cocina, y la otra en la sala, estudiante de periodismo. Siempre es un placer venir hasta aquí a pesar de la carretera y probar los menús que este restaurante prepara cada temporada.

Hay 3 menús y una carta. Un menú de 32 €, otro de 17,50 € de lunes a viernes, y el menú degustación de 42 €, todos con la bebida aparte. Nosotros probamos el menú degustación porque es donde se ve lo mejor de la casa y de la temporada.

Empezamos con un plato refrescante y de temporada para un verano caluroso como un cuajado de pepino, chips de quinoa, y vinagreta de aceite de oliva AOVE Borriolenca.

Pasamos a otro de los reyes del verano, el tomate con una composición de varios tipos de tomates y una crema de tomate fría, panna cotta de queso fresco, albahaca y virutas de foie, donde el protagonista es claramente el tomate y el buen acompañante del queso, refrescante también y sabroso.

El foie, brotes tiernos, leche de almendra y arrope, es una mezcla muy buena. El foie es contundente y muy bien elaborado, la leche de almendra refresca y aligera un poco el plato y el arrope le da el perfecto contrapunto al foie, solo nos gustaría ver más arrope en el plato para que cada trozo de foie le acompañara, leche de almendra y la parte proporcional de arrope.

El huevo Thai, con verduras frías, muy bueno y lo que le da el toque thai es la soja, creo que, con permiso del chef, yo le pondría algo más de soja, que se notara más y le diera esa salinidad al huevo. Los boquerones de nuestra costa, queso, rúcula, vino garnacha y bombón de calabaza con su toque anisado de hinojo están muy bien compuestos; los boquerones, calientes y quedan cremosos en la boca, como el queso; el toque ligeramente duro lo da la calabaza cocida como se hacía tradicionalmente el arrope y con ese toque anisado.

El plato de apio nabo, consomé de ternera, langostino, encurtido y aire de limón, es una maravilla, cremoso, salino, crujiente y ese toque cítrico, aunque creo que le falta algo más de cítrico, que se note, pero genial.

El plato de recuerdo de 2016, morcilla de calamar, hecho con guiso tradicional, habitas y salsa Mery, genial tanto la confección como el resultado, sabor a como se hacían las cosas, pero con una forma diferente de presentar, que aunque no es una novedad, hay que saber hacerlo bien y lo está, con los toques de las habas bien peladas, está muy bien.

El canelón de la abuela, gallo de masía y trufa de verano, es eso, puro sabor a  lo de antes, a la cocina de la abuela.

Caviar, «como mojito a nuestra manera», muy divertido y con el sabor del mojito. Muchas veces hay que divertirse, es muy importante.

Tarta de pistachos, mayonesa de aceite de arbequina y aceitunas de Aragón, es otro de esos conceptos divertidos, aunque no tan vistoso como el caviar.

 

Fusión de ostra, yuzú, citronela y fruta de la pasión, también es una forma divertida de presentar una postre, con un helado de fruta de la pasión muy refrescante y sabroso.

El chocolate gran cru 72% con aceite de oliva de los olivos milenarios y sal es uno de nuestros postres favoritos, potente, sabroso y creo que no hay mejor final para una buena comida que este postre con un buen café, que lo tomamos. Supongo que los eruditos dirán que un buen final es una buena copa y un gin tonic, también, pero hay que recordar que estamos en Morella y hay que bajar. Nos quedamos con una buena comida, la compañía de la gente de Daluan, que siempre es genial, Jovita en su línea de mujer dicharachera y divertida, la comida excelente y ese buen final del postre de chocolate con un buen café. Por cierto, se nos pasó la foto de este último plato. mejor, así van y lo prueban todo. Gracias por esta cantidad de buenas sensaciones.