DESCUBRIMOS ESTE LOCAL NO HACE MUCHO, Y EN ESTA SEGUNDA VISITA RATIFICAMOS NUESTRO ENTUSIASMO EN SU COCINA, SU TRATO Y SU ILUSIÓN.

Ayer era un día especial por doble motivo, se entregaba los Premios GastroCope, donde colaboramos con Raúl Pujol en el programa habitual de los jueves.  No pudimos ir porque unos días antes de llegar la invitación de la Cope ya nos habíamos comprometido con el Restaurante el Cau de Almenara, estos chavales jóvenes y luchadores nos habían invitado a que viéramos sus nuevas incorporaciones en la carta de esta primavera. Sentimos mucho nuestra ausencia en dicho acto de la Cope, pero creo que estos chavales se merecían que estuviéramos con ellos apoyando un proyecto en el que creen y con el que volvimos a disfrutar.

La primera vez, ya lo publicamos, probamos un menú diario a un precio más que razonable para una cocina tan elaborada. Esta vez hemos tenido la suerte de disfrutar de nuevos platos y, además, de coincidir con el primer estrella Michelin de nuestra provincia, Miguel Barrera del restaurante Cal Paradis, quien, casualmente, fue uno de los pocos privilegiados de esta cena.

Si antes tenía claro de que no me equivocaba al apostar por el Cau, con lo de hoy, los nuevos platos y el refuerzo de Miguel a este pequeño local perdido en Almenara, no hacen más que ratificar mis creencias.

Mientras esperábamos, nos sacaron un niguiri rebozado, que fue el ganador de la Ruta de la Tapa de hace dos años, y que estaba, además de divertido, rebozar el arroz con carne y salsa de ostras, estaba sabroso y bien elaborado.

Seguimos con un homenaje a Ricard Camarena con su interpretación de la ensalada Caprese con tomate de pera. Una opción al estilo de las pizzas, pero con otro concepto, más sabrosa, donde el tomate se erige en protagonista con una base muy sabrosa de queso y masa crujiente.

Seguimos con un “patacom” de ceviche de “clóchina valenciana” todo muy suave, el mejillón poco hecho, carnoso y sabroso, y a mezcla con el toque peruano, muy suave también que ensalzaba el producto de nuestras aguas.

El pulpo cocido a baja temperatura, tierno y sabroso, con un toque ligero de romescu, y unas alcachofas rebozadas muy tiernas donde se comía hasta el tallo, y donde el plato en conjunto brillaba tanto en presentación como en boca.

El säam es un plato coreano que se elabora encima de una hoja de lechuga y donde lo importante es el condimento y la materia prima utilizada. En este caso, alitas de pollo deshuesadas y a la barbacoa con un toque mediterráneo y langostinos con aceite citrico de kumquat. Aquí vemos las influencias asiáticas que se unen a las sudamericanas de otros platos, aunque siempre sin perder el oremos mediterráneo de la tierra en la que estamos, con esos toques cítricos y de hierbabuena en una confección muy bien ejecutada y con buenas texturas, donde nos gustaría notar más el kumquat y menos la barbacoa.

El taco de carrillera, mestizaje hispano mexicano con el toque de la sanguina y un punto de jalapeño  que alegra el plato, estaba muy sabroso y nos gustó mucho. Ya habíamos probado aquí otro similar. Simplemente creemos que sería bueno potenciar más la naranja con su mezcla dulce y cítrica, que junto a la cebolla, también dulce, suavizan el rabo, que en este caso estaba ligeramente fuerte. Si nos invitan a estas presentaciones es para esto, y creemos que estos jóvenes emprendedores lo agradecen y toman nota y eso, precisamente, es lo que les hace más grandes, porque siempre debemos estar prestos a aprender. Son buenos, pero pueden ser muy buenos si van tomando nota, y lo hacen. Uno de ellos se va ahora a pasar seis meses a aprender de otro maestro, nuestro amigo Tony Romero, del restaurante Suculent de Barcelona quien, además, es de Nules. 

El “Chilipebre” de anguila con nécora y crema agria, creo que fue el plato estrella. La anguila estaba muy tierna y sabrosa, la nécora cocida en su justa medida para poder chupar las patas y sacar jugo y molla de ellas y la salsa, con su punto picante y una consistencia para elegir entre pan o cuchara. Nosotros usamos los dos métodos. Plato excelente.

La patata de feria con rabo de toro, bien cocida y buen punto de la carne, y todo estaba muy bien conjuntado y rematado por esos brotes de cebolla.

Como colofón un couland de chocolate muy bien hecho y con ese toque refrescante de helado para los amantes del chocolate negro.

La sala también funciona muy bien, aunque falta pulir detalles, es normal. Son jóvenes los cuatro, están entre los 22 y los 27 años, con buenas formas ya, muchas ganas de aprender y mucha humildad. El futuro es vuestro, no dejéis de aprender y no descuidéis nada. Ánimo, nosotros volveremos, pero seguro que se os va a animar el local. Si en breve os toca buscar un lugar más grande, recordad los comienzos con humildad e id avanzando lentamente. Las prisas y el querer crecer demasiado rápido no es bueno.  Aquí estaremos para lo que necesitéis. Gracias por la magnífica cena, en todos los aspectos.