El Club gastronómico Castellón Costa de Azahar, que preside la polifacética Lola Guillamón, se desplazó hasta Valencia para disfrutar de una agradable comida en Fierro de los argentinos Germán y Carito o Carito y Germán, tanto montan.

Lola no pudo asistir y se perdió la inolvidable comida de la que disfrutamos. No solo disfrutamos comiendo y tomando algunos vinos diferentes, además, la manera que tiene Fierro de tratar a los comensales, la forma en cómo te hacen sentir como en casa es un valor añadido.

Comer en la cocina o tener la cocina en el comedor acaba siendo lo mismo, con ellos al lado y todo el rato pendientes de ti, con discreción, sin molestar y como si fueran los anfitriones de tu propia casa. Al final, la comida, casi es lo de menos. Pero en este caso, la comida, también estuvo a la altura.

Nos sorprendió que no hicieran mucha patria y solo probamos la inamovible empanada de carne argentina, al estilo de su madre, que Carito confecciona al más puro estilo argentino. En cambio, notamos que hacen mucha madre patria de la zona, utilizando muchos productos de proximidad. Echamos de menos un plato que tienen con horchata, pero otra vez será, porque seguro que volvemos.

En la foto: PEPE VENTURA, LINO SANCHÍS, VICENTE FARNÓS, RICARDO APARICI, JOSÉ LUIS RAMÍREZ, JOSÉ AGUILAR del Club Gastronómico Castellón Costa de Azahar.

Empezamos con unos encurtidos de vegetales que no están en la foto. El aperitivo fue un surtido de tapas en la que estaba la empanada argentina, una aceituna rellena de un puré de ajo muy suave, alfajor de queso de cerdo y humita (masa de maiz).

Seguimos con un ajobando, bonito en salazón y bimi, también muy suave de ajo para que el resto de productos no perdieran notoriedad.

Seguimos con unas quisquillas de la zona con curry de piña.

El tranpantojo de huevos rotos, en este caso lo llaman huevos ibéricos, con patatas resultó estar a la altura de las expectativas, con sensaciones muy similares, aunque más sutiles a los huevos rotos con jamón.

El cordero sobre portobellos confitados estaba muy conseguido. Como todo en esta casa, muy bien ensamblado, sin que nada se apodere de nada y disfrutando de la carne y de las setas, que estaban confitadas, crudas, en la espuma y el caldo, pero dejando presencia al cordero también en la boca.

Nos encantó la escorpa con americana y verduras porque, además de ser un producto nuestro, es uno de los pescados con mucha personalidad y con una carne tersa y sabrosa, que sutilmente recuerda algo a la langosta.

Acabamos el mundo salado con un exquisito arroz de tuétano y tendones de vaca con polvo de lechuga de mar, muy sabroso, en su punto de arroz, al dente, y con el toque dulce de la cebolla, ya que el concepto era de risotto. Por cierto, risotto inolvidable par nosotros.

 

Los postres, empezamos con uno de cereza y sauco con un toque de wasabi que nos gustó mucho.

El siguiente de manzana e hinojo, con la manzana asada y el helado de manzana asada, estaba para chuparse los dedos, aunque no esté bien hacerlo delante de la gente.

Lo acompañamos de los siguientes vinos:

Lagarde Extra Brut. Mendoza. Argentina.
Pureza, Pepe Mendoza Moscatel, 2017.
Clausus Bonicaire, Javier Revert. 2016.
Dolcetto d’Alba Sant, Anna 2012.
Barbeito Sweet 3 years. Madeira.