Calle Gasset, 7. Castellón. Tel.: 610 13 53 87

Hace unos días pasábamos por la calle Gasset en dirección al casino Antiguo a celebrar una comida, muy buena por cierto, de la que ya hablamos en estas páginas y me encontré con un edificio singular. Porque Hamburguesería Nº 5 es singular, diferente. La decoración es lo primero que te llama de un local. Tiene un aire de entre principios y mediados del siglo pasado, con una mezcla de detalles en la decoración, paredes y techos a medias, butacas de cuero antiguas, lámparas de antaño, las tuberías de cobre con los aparatos de presión… y muy interesante la entrada con los buzones y la puerta que imita un ascensor de principios del siglo pasado, porque detrás h¡están las escaleras que suben hasta la parte de restaurante, a mi gusto más exquisita, con coctelería incluida. Ya cumple uno de los requisitos, que el sitio guste y atraiga, el otro es que el personal te trate bien y sea atento. Nosotros llegamos, con toda nuestra ingenuidad,  un viernes a las 20,30 a por una mesa. Solo hacía dos meses que habían abierto y ya estaba lleno desde el día anterior. Pero cuando salíamos una chica que no era camarera, por su elegancia debía tener un cargo superior, nos preguntó y no nos dejó ir sin darnos una mesa que la necesitaban para las 21,45, tiempo suficiente para poder comer nosotros. No solo comimos nosotros sino que nuestro amigo Carlos Iranzo y su mujer, que nos acababa de llamar se apuntaron, vinieron, cenaron a tiempo y le gustó como a nosotros. Los camareros muy atentos y ágiles, como la encargada que nos hizo la factura. Hasta los baños merecen una visita. Pero si esto funciona y la comida no, estamos perdidos. ¿Como no podía funcionar un sitio que en dos meses conseguí llenos varios días antes? Pedimos dos hamburguesas, la de pato (13 €) y la de atún (11 €). Las acompañado de un puré de patatas trufado (2 €), excesivamente fuerte y salado para nuestro gusto, no por el exceso de sabor a trufa, sino por el exceso del caldo concentrado con el que hicieron las patatas o con lo que las mezclaron. A su favor puedo añadir que a nosotros nos gusta la comida con poco sal. Pero aún así se dejaba comer con mesura. Lo mejor las hamburguesas, que no son lo que uno se puede esperar de carne picada, por lo menos las que nosotros nos comimos. La de atún, poco hecha muy suave y sabrosa, con un pan muy parecido a las típicas medias noches, esponjoso y algo dulce, muy interesante como pan de ciertas hamburguesas como las que nos comimos. La de pato desmigado, cebolla caramelizada y el toque de mostaza estaba todavía mejor. De hecho nuestros amigos repitieron más de lo mismo. En vez de tomar postre decidimos ir al casino y tomarnos una botella de cava en su estupenda terraza y por desgracia, poco valorada en Castellón. La fórmula para triunfar es bien sencilla, un buen local, atractivo, buen trato a los clientes y buen producto, las dos últimas son las imprescindibles. La comida de los 4 con 3 cervezas nos salió por 56,30€

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