Se agradece mucho que en en el mes de octubre todavía se pueda comer en una terraza a pie de playa, y esta vez ha sido en Benicàssim, en el restaurante Villa Sofía. Tomamos una ensalada completa, sencilla, que para estar hecha con lechuga Iceberg, creemos que 12 € son muchos.

Los langostinos rebozados con espuma de soja, correctos. El arroz de secreto, cotilla y calabaza, solo echamos de menos algo más de calabaza, pero tenía un buen punto de textura y de sabor, con el justo punto de sal, sin exceso de sabor por el uso de potenciadores.

Nos gustó mucho por su sencillez y su justo sabor de los productos que llevaban. Tomamos unas cervezas y agua y tres cafés. El local es acogedor, tanto dentro, aun más, como fuera, cuyo valor añadido es comer al lado del mar. El servicio, atento y ágil. Eramos tres y, aunque dos no coman demasiado, la ración de arroz que pedimos para dos, fue suficiente para tres, y salimos a casi 22 €.