Hemos tenido la suerte de poder probar este menú de Lino Gastronomic unos días antes para, de alguna manera, colaborar con este menú que arrancará el día 1 de marzo, esperando que nazca para quedarse un buen tiempo y que mucha gente lo pueda probar y lo disfrute como hemos hecho nosotros.

Ya no me cabe ninguna duda de que Cristian Granero no es una promesa sino una realidad. El menú es suficiente, no se hace pesado y se disfruta hasta el final, algo que a veces, y a cierta edad, cuesta más que cuando uno tenía menos años. Porque al final, se trata de comer y disfrutar, pero sin sentirse mal después de una copiosa comida.

Como he dicho, no es el caso, y tampoco nos descapitaliza, pues su precio no llega a 46 €, después de sumarle los impuestos obligatorios. Empezamos por un aperitivo que todavía está  ajustándose para mejor. Aún así, tanto la tortilla de tinta como la mayonesa de alga codium forman un tándem perfecto, al que se acoplarán unos camarones para rematar este entrante crujiente que te acerca el mar a la boca con la fuerza de ese alga tan sabrosa.

Seguimos con el atún escabechado de manera muy suave con algo de vinagre, pero en el que predominan los cítricos, tanto la naranja como el limón. El atún se deposita sobre un puré de berenjena ahumada que le da un toque ahumado al túnido que a nosotros nos ha gustado. El puré de zanahoria y anís sirven de comparsa.

El risotto es puro mar, muy sabroso y en su punto correcto de textura, y ligeramente meloso.

Las alcachofas caseras, de su propio huerto, en cuatro texturas está muy bien rematado y lleva a la boca todo lo que se puede sacar de una alcachofa.

Los callos de bacalao y los embutidos marinos me han resultado increíbles, porque mantienen ese sabor fuerte de los callos, pero sin su pesadez y el toque de picante es el que nos gusta. Creo que van a dar la opción de picante o no para que todos puedan disfrutar de esta maravilla. Nosotros, claramente, nos decantamos por el picante.

La pularda cocida a baja temperatura tenía la textura adecuada para comerse con mucha facilidad, con todo su sabor y de una manera ligera acompañada por un par de purés de hortalizas que nos ponían los pies en la tierra y el sabor en la boca.

Finalizamos la parte de la comida perteneciente al mundo salado y terminamos como se hace en un menú como este con el mundo dulce y, en este caso, dos postres. El primero, ligero y no muy dulce, lo cual se agradece, ya que se dejó comer con facilidad. Se trata de eclairde pimienta rosa con chantilly de fresas y pimienta verde.

El segundo, nosotros lo hubiéramos llamado, un viaje a la infancia, al menos a los que tiene más de cincuenta años. Nube de oporto con helado de frambuesa y algodón de azúcar de niebla de rosa. Hemos recordado aquellas nubes de azúcar de color y los marshmallow que se vendían por las calles.

Fue como volver a vivir aquellos momentos de feria y circo y sus comidas en la calle, y sentir su olor y las sensaciones de aquella adolescencia que se marchó y se vivió muy intensamente. Y eso que no teníamos móvil, ni internet, y la tele solo tenía dos canales, y en blanco y negro. Teníamos la calle, las gentes, los olores, los sonidos y los sabores que persisten en nuestra memoria. A partir de este lunes 1 de marzo, los castellonenses podrán disfrutar de las sensaciones de este menú del mar al cielo pasando por la tierra.