Las ganas de descubrir nuevos sitios interesantes para comer nos ha llevado hasta Almenara, y tengo que decir que no siempre nos alegramos de meternos en un local nuevo. Muchas veces son sitios que no están mal, pero no aportan nada nuevo, vamos, que no nos sorprende.

Son muy pocas las veces en las que encontramos un nuevo local que nos sorprende. Nos sorprende por que es complicado hacerse camino con una cocina más moderna y fusión en una población de tamaño reducido como Almenara. Nos sorprende porque está toda la familia implicada, y son tres hermanos cocineros y con estudios en la Escuela de Hostelería del Grao de Castellón; aunque parece que uno se ha desligado más del local  y un cuarto hermano que está en la sala, aunque sus estudios son de Publicidad y Relaciones Públicas en la UJI. Nos sorprende porque se pueden hacer cosas modernas y fusión, eso lo hace más gente, pero hacerlo bien es más difícil y aquí se hace bien.

 

La fachada ya llama la atención, y la sala da la sensación de estar en la casa de tu abuela del pueblo. Quique, que es el hermano pequeño, el Publicista está en la sala y se nota sus estudios de Relaciones Publicas, porque da gusto el trato y como da explicaciones de todos los platos. Muchas veces nos centramos en la cocina y nos olvidamos de la sala y todo suma, todo es importante para que la impresión sea positiva. Empezamos con una causa limeña, un plato mestizaje Peruano con toques mediterráneos donde el cilantro es protagonista, pero no en exceso, porque en España no gusta tanto como en Perú. Muy bueno todo el conjunto.

Seguimos con una Torraeta, crujiente,  de cerveza típica de Almenara con sardina ahumada, guacamole y pico de gallo. Aquí volvemos a encontrar la fusión mediterránea de la sardina ahumada y el guacamole y la salsa mejicana típica de carnes pico de gallo, que ellos aquí usan con la sardina y que marida muy bien.


Seguimos con unas croquetas caseras de trufa blanca y jamón. El rebozado japonés nos gusta mucho porque queda muy crujiente y las croquetas no están mal, muy suaves, quizás falte un poco más de sabor a jamón, se nota demasiado la bechamel, pero están francamente muy bien hechas.

Seguimos con un taco de mestizaje valenciano y mejicano con rabo de toro, muy bueno, con el rabo muy bien cocido y con mucho sabor que se suaviza con las verduras y le dan un toque con el picante, que a quien le gusta mucho el picante le gustaría más, pero entendemos que la mayoría no lo aguantarían. Se soluciona con mucha facilidad, porque añadir siempre estamos a tiempo, pero quitar picante es complicado. Muy bueno.

Bao de Pulled Pork a l’estil de El Cau. Se trata de cabeza de lomo cocinada de una pieza, dejándola curándose con 12 especias diferentes durante 24h y, luego, 4h a fuego lento. Se acaba con una salsa barbacoa mediterránea. Muy bueno con verduras. Muy sabroso y compensado con las verduras.

Empezamos con un postre refrescante de piña osmotizada con frutos del bosque y sorbete de limon.

Terminamos con calabaza asada con piñones y queso de catí. Me gustaría hacer una sugerencia constructiva a este postre y probar esta misma idea con los piñones tostados, ya que así potencian su sabor, porque en este postre, que está bueno, casi no se notan.  El queso, algo más potente, que contraste más con el dulzor de la calabaza y la miel, porque casi no se nota tampoco. Un queso más salino, más fuerte como un gorgonzola o si queremos uno de Castellón un Peñas Blancas de los Corrales de Almedijar, y si puede ser, que es muy dicil, el de ovejas guirras.  Por lo demás solo decir que nos ha encantado haber venido a este local, que su menú diario está muy bien y es diferente a lo que vemos por ahí. Casi todo lo que vemos es más de lo mismo, sin imaginación y la mayoría de veces todo muy básico, mismos conceptos y con más o menos gracia en las confesiones de los platos. Pocos son los que hacen menús  con cierta originalidad y calidad.  Para nosotros es un firme candidato a los premios a la Gastronomía de Castellón 2018.