Estuvimos en Galicia, más concretamente, en La Coruña, y hubo varias cosas que me llamaran la atención, además del excelente pan gallego que está por todas partes, y de esos edificios del siglo XIX con balcones cerrados de madera y cristaleras que enmarcan la avenida de La Marina y que ya recordábamos de otras visitas anteriores.

La primera, la alegría que hay en la calle, la gente circula, las tiendas, funcionan y la hostería, mucho más. Nunca he visto en Castellón, un domingo a las 12 del medio día, los bares y cafeterías abiertos, y que un 50% de los de todos los días, estuvieran llenos. Pero es que por la tarde, a las 20:00 h, pasaba lo mismo. Y ya no os digo a diario. La zona del centro, algo así como nuestras tascas, pero multiplicado por 200 o 500, estaban llenas, con la gente en la calle, comiendo y bebiendo hasta la 1 o más de la madrugada. En La Coruña piensan en los turistas y en los hosteleros, que ambos andan de la mano. Eso nos contaban sus gentes.

 

Comimos en varios sitos, uno de ellos, en un evento gastronómico que tuvo lugar en pleno paseo marítimo de la capital, donde varios restauradores de primera categoría, se dieron cita en charlas y degustaciones, unas gratuitas, y otras de pago. Nosotros estuvimos en la de nuestros amigos de Porto Muiños y Tino (Valentín Otero), su cocinero, que domina el mundo de las algas.

También fuimos a comer a un par de locales, uno en la parte vieja, sencillo, pero donde comimos muy bien, porque en Galicia, lo difícil es comer mal. Las tortillas de patata son, en la mayoría de los casos, jugosas, sin acabar de cuajarse y con mucho sabor. Picamos en Comarea una noche donde nos comimos unas navajas de Finisterre para no olivarlas en mucho tiempo.

 

Los locales, en La Coruña, invierten en la decoración, en el personal y, sobre todo, en la materia prime de calidad, y eso se nota. La segunda cosa que nos llamó la atención fue su mercado en la plaza de Lugo, y, sobre todo, la planta dedicada al pescado y marisco. Increíble, no tengo otra palabra para describir lo visto allí y lo puedo decir con conocimiento de causa, porque he visto muchos y buenos mercados, entre ellos, el de Valencia, la Boquería o el de San Sebastián, que son, estos dos últimos, dos de los grandes, y, por supuesto, varios de los que hay en Madrid, “el primer puerto de España”. Las imágenes hablan por sí mismas, hasta dejamos algunas revistas de CastellónGastronómica para hacer publicidad de nuestra tierra.

En el mercado había de todo y en cantidad. Vimos cocochas frescas de bacalao, cigalas, percebes, vieiras, bogavantes… Y algo que nos llamó la atención, cocochas, inmensas, de rodaballo.

Cigalas

Bogavantes: El primero, canadiense, el resto, gallegos.

Cocochas de Rodaballo

Percebes

La tercera cosa que voy a destacar de La Coruña son las algas y la empresa Porto Muiños, en Cercera, también de La Coruña. Estuvimos en su fábrica y vimos todo lo que hacen, que es muchísimo, con las algas.

 

Las sirven frescas, en salmuera, secas, en polvo, en latas, solas, con tapas… Además, variedad y dedicación. Solo tienes que entrar en su web, ver y pedir, no te dejará indiferente; y cuando las pruebas, repites. En breve subiremos también un vídeo que filmamos fuera y dentro del agua para que podáis ver un ejemplo de lo que es este mundo de las verduras del mar.

Rosa y Antonio de Porto Muiños

Antón de Porto Muiños

Creo que el vídeo os resumirá lo que no podría decir con palabras.

Aquí os dejamos el enlace de nuestro canal de YouTube: 👉

https://goo.gl/ZWQXQb

 

http://www.portomuinos.com