Esta VI edición del Japoñol del restaurante aQua que realizan a 4 manos Pedro Salas y Sergio Rubio, como siempre, ha sido todo un éxito. Todos los días ha estado lleno hasta la bandera, y la cocina de estos dos grandes cocineros ha sido genial y divertida, como siempre que hemos asistido a estas seis jornadas de Japoñol. Para ponerles en antecedentes, el Japoñol es una fusión entre la cocina japonesa y los productos españoles. En los años 80 un par de chefs, entre Vancuber (Canadá) y Los Ángeles (California) inventaron una versión de maki-sushi más a la medida de los americanos, sin el típico pescado crudo que los caracteriza.

También en Perú, una de las comunidades fuera de Japón más amplias que existen, los cocineros japoneses adaptaron su cocina a una cultura a la que le costaba introducir el pescado crudo, que no fuera en cebiche y renunciar a sus productos y sus costumbres. En Perú nació la cocina de mestizaje japonesa-peruana que se dio en llamar cocina Nikkei y, en España, más concretamente en Castellón, hace 6 años nació la cocina mestizaje entre Japón y España, el Japoñol. Pero lo que no sé es si Pedro y Sergio saben qué el Japoñol, o por lo menos, el uso de la palabra, lo inventaron 3 peruanos con ascendencia nipona que decidieron mezclar, en Perú, ambos idiomas creando algo parecido a lo que en Estados Unidos se hizo con los latinoamericanos, sobre todo los puertorriqueños en Estados Unidos y, más concretamente, en Nueva York, el spanglish. Pero a Castellón y a estos dos cocineros del restaurante aQua les cabe el honor de haber inventado la cocina mestizaje española japonesa, el Japoñol.

Me eternizaría si comentara plato por plato y, probablemente, aburriría al más pintado. Solo haré unos comentarios generales. Los aperitivos han sido originales. Nos ha llamado la atención por su sencillez y sabor la sopa de ajo negro; y por su vistosidad, la hoja de sisha, alcachofas, wasabi, cacahuetes y menta, aunque a nosotros nos hubiera encantado más wasabi. Nos encanta el picante y sabemos que muchas personas no lo toleran. El resto todos muy buenos y algunos divertidos como la fabada. También nos encantó el sabor y textura del Bao de carne asada con calçots y romesco, increible. El Katsu Curry de crestas de gallo, muy bien también, nos gustó mucho, como el huevo frito con bogavante. Los sushi, muy divertidos todos y con su punto cada uno, unos por sabor propio como de trucha, y otros por originalidad como el de tocino y caviar y mezcla de sabores, a veces inesperados como rodaballo con mantequilla y trufa negra. Pero no me gustaría dejarme el de socarrat y cigala, el de atún toro o una esquisata anguila con sobrasada. Genial, divertido y cada año nos sorprenden de manera positiva. Muchas gracias por esta idea.

AQUÍ PONEMOS TODOS LOS PLATOS, QUE FUERON MUCHOS, A DISFRUTAR, AL MENOS CON LA VISTA.

Raiz de flor de loto. Almendra marcona con polvo de jengibre y ralladura de cítricos. Sopa de ajo negro. Hoja de Sisho, alcachofas, wasabi, cacahuetes y menta.

Cangrejo de concha blanda con salsa de vinagre de Jerez.

Katsu Curry (con crestas de Gallo).

Galeras al Jerez.

Atún, espárragos y mayonesa.

Bogavante con huevo frito.

Udoná.

Fabada Japoñola en dos capítulos.

Bao de carne asada con calçot y romesco picante de higado de bacalao.

Sushis: Trucha de fierdo. Besugo con su jugo.

Rodaballo con mantequilla y trufa negra. Anguila con sobrasada. Tocino y caviar. Atún toro con salsa Vizcaína.

Socarrat con cigala.

Azuki, boniato y helado de queso de Almedijar.