Hemos vuelto a esta pizzería y nos gusta hacerlo por muchos motivos. En primer lugar porque nos encantan sus pizzas y otros platos de su carta, porque estamos a gusto y porque, además, conocemos desde hace mucho tiempo cómo se hacen las cosas. Una buena pizza, además de hacer una buena masa, debe tener buenos ingredientes, y ser generoso en ellos, como ocurre en esta casa. Esta vez probamos 4 de sus pizzas, como ya he dicho, al ser todo bueno, ya depende de los gustos de cada uno. A nosotros, como nos gusta todo, las disfrutamos las cuatro, un poco de cada una. Empezamos con una ensalada de queso de cabra y luego probamos también unos Lunnette con foie y trufa, a los que Quini, el anfitrión, le acabó dando un toque con ralladura de trufa tuber melanosporu del Maestrazgo.  De postre, unos profiteroles de nata y rebozados de buen chocolate. Un placer que nos costó 66,61 € con la bebida incluida, agua y un par de cervezas. Finalizamos con un obsequio, un chupito de licor de naranja que ellos mismos elaboran y que está bien bueno. Comimos 7 personas, calcular la relación calidad precio, muy buena.