Carretera Ulldecona – La Sénia, KM 10, 43550 Ulldecona, TARRAGONA. Tel.: 977 570893

Conocíamos a Vicente Gimerá de congresos, y porque desde este año tenemos la suerte de que colabore en nuestra revista. Teníamos muchas ganas de comer en casa del cocinero que, probablemente, mejor trabaja en este País las galeras, un crustáceo complicado de trabajar, pero sabroso como él solo.

Elegimos el menú corto, ya no estamos para excesos. Los años no pasan en balde. A pesar de ser un menú corto, tuvimos más que suficiente y disfrutamos con todos los sentidos, que al final, de eso se trata. Vicente trabaja mucho la parte visual, que es fundamental, y fue lo primero que nos encontramos en un plato. Además, es un cocinero de kilómetro cero, le gusta trabajar mucho los platos y que estos tengan todo lo que él tiene en su cabeza. Quizás, y como crítica constructiva, y dicho con todo el cariño ante un cocinero que nos gusta y nos parece increíble, muchos de sus platos tengan demasiados elementos culinarios. Pero supongo que es algo que va con cada cocinero y que forma parte de su estilo.

El servicio es muy atento y profesional, y el restaurante, muy amplio, aunque bien dividido para que la gente se sienta cómoda. Tienen espacio suficiente para celebrar banquetes, y un jardín amplio y bello.

Dan mucha importancia a un producto rico en esa zona como es el aceite de oliva virgen extra, y por eso te sirven dos tipos de aceites con un buen pan.

Empezamos con unas entradas que casi daba pena comerlas. Vermut con sifón, escabeche y anchoas, dados de pistacho con trucha de río, canelón de galera con americana y limón. Y luego seguimos con otros aperitivos, igualmente divertidos y más interesantes en la boca.

Luego degustamos una serie de platos, todos ellos muy visuales, como ya habíamos dicho. Los guisantes ecológicos con cigala y helado de mostaza verde, un plato sabroso y bien integrado.

   

Un steak tartar de sepia, remolacha, huevo de codorniz, yuzu y curri, donde todo sumaba, y en la boca nos gustó mucho porque seguía estando la sepia.

La espardenya, algas, judías verdes, crema de pesto, aire de limón y albahaca, otro de esos platos con sabor a mar, potenciado por las algas.

Muy bueno y sabroso este mar y montaña de crema de espárragos, papada de cerdo, trufa de verano y crujiente de panca.

La gamba, tartar de gamba, helado de gamba, calabaza, azafrán y zanahoria, con varias texturas del crustáceo es un plato, además de divertido, pleno del sabor de la gamba.

La cola de rape con guisado de su piel, emulsión de ibéricos, calabacín, escalibada de pimiento y olivada, es una manera diferente de comerse el rape con distintos toques, que nos siguen dejando degustar el producto.

El taco de filete de ternera al carbón con aire, foie y setas fue un buen fin del mundo salado, un plato contundente y muy rápido que nos dio paso al mundo dulce.

          

Empezamos con un postre más refrescante como es el de cítricos, vainilla y cardamomo y terminamos con un postre con cuerpo, como es el chocolate creo, café, cacahuete y sake. Acabamos con un buen café y unos buenos acompañantes, donde no podía faltar el chocolate negro que tanto nos gusta con un buen café.